Para hacer realidad las promesas de la medicina regenerativa, el primer paso es contar con una fuente generosa de células madre (capaces de convertirse en diferentes tejidos).
A. Cardozo, P. Argibay, M. Ielpi y D. Gómez, investigadores del Conicet, creen que pueden haberla encontrado nada menos que en uno de los sitios más accesibles del cuerpo humano: el tejido adiposo: material de descarte de los tratamientos de lipoaspiración.


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